h1

Brus-el(l)as

1 octubre, 2014

Qué esperabas que te dijera después de aquel solo de saxo en que el sexo me retorció el pasado presente; como quien conduce a toda velocidad mirando solo a través del retrovisor.

Futuro amatista, decías, como si el futuro fuera real. Como si lo fuéramos nosotros salvándonos, con los ojos cerrados y las manos abiertas.

Creyendo que los huracanes eran de azúcar y el sudor un engaño asumible, cayendo hacia arriba.

Siendo todo un enredo enloquecido, enmohecido, siendo una nada yonki, una espuma de letras que nos separan, de palabras que nos unen y de miedos ácidos de tarde de domingo, de sofá de mal asiento, de sábana perdida.

Te digo todo lo que no gritan mis manos al cielo y callo todo lo que te doy. Te doy la oportunidad de un paracaídas con agujeros y sonrisas porque sí, un clavo ardiendo en el vacío que dejan nuestros cuerpos cuando alejas tu pelvis del segundo perfectamente incompleto de ya.

Ardes verdades y pierdo un último poema a medias. Nunca o casi siempre te he dado bastante poco para creer en los ángulos rectos pero, amor, siempre nos quedará Bruselas.

Cadaver exquisito por Beatriz Ríos y Marta Martínez 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: