Archive for 30 noviembre 2012

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Arrepenti-miento

30 noviembre, 2012

Por la forma en que ha tocado su cintura es evidente que no es la primera vez que la rodea.

Mierda. Seguro que ese cabrón lleva la cuenta de sus lunares en la cabeza.

Esos que una vez fueron míos. Los que recorrí una y mil veces con la lengua.

Me pasa por gilipollas. Por no saber lo que cuesta el olvido y lo que vale la pena.

Me pasa por descerebrado. Por perder el culo por un par de tetas.

Y juro que en este mundo ya no quiero otras tetas que no sean las de ella.

Juro que daría mi mundo por volver a tenerla. Que mi mundo, era ella.

Y la vi salir de aquel bar sonriendo y no me hizo falta ver más y no volví a verla.

(Espero me permitan la intrusión, hoy escribo en masculino).

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Buen viaje abuela

21 noviembre, 2012

Necesito despedirme. Necesito regalarte un trozo de mi espacio y de mi tiempo. Tú me habrías regalado, si pudieras, el mundo entero.

Fuiste mi segunda madre. La que se quedaba a aguantar mis barraqueras cuando estaba enferma. La que me hacía siempre esa carne empanada tan rica. La que sabía ver la mejor parte de mí (incluso a pesar de nuestras diferencias).

Me huelen a playa los recuerdos. Y a tus abrazos. Y me saben a leche frita y a pestiños.  Me niego a volver a casa y que no estés para recibirme. No entiendo la Navidad sin tus villancicos, esos que tanto me avergonzaban y que ahora tanto voy a echar de menos.

No pude volver a verte antes de que te fueras y lo peor es que sé que no hubieras querido que volviera. Que para ti era un orgullo lo que estaba haciendo. Todos los recortables de las cosas que escrito están en tu salón, en el cajón pequeño de la mesa. Era tu nieta, la única. Tu niña, tu princesa. Y tú, tú eres mi abuela.

Y no pude despedirme. No como hubiera querido así que ahora lo estoy haciendo y me consuela que al menos sé que  lo último que te dije fue que te quiero.

Buen viaje abuela.

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De-pende

19 noviembre, 2012

Todos necesitamos sentirnos especiales alguna vez. Hemos desarrollado esa estúpida necesidad de encontrarnos en alguien. Yo, personalmente, no lo soporto. Y no lo soporto, entre otras cosas, porque no puedo.

1. No soy capaz de encontrarme a mí misma en otra persona.

2. Aunque así fuera, odio depender de alguien.

3. Aunque quisiera, nunca es suficiente.

Así que debes saber que odio la configuración espacio-tiempo. La odio porque de todas las personas, tú. De todos los lugares, éste. Y de todas las personalidades, la mía que soy gilipollas.

Y en esas estamos: tú, jugando; yo, huyendo y mi corazón haciendo lo que le da la gana… Y mira que entrené bien contra eso a mi cerebro…

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Front-eras

18 noviembre, 2012

Que me tiemblen cuando me mires hasta las pestañas.

Que vuele incontrolable una sonrisa hasta mis labios.

Que los tuyos se mueran de sed al verme.

Que tu mano desgaste mi piel en caricias.

Que me robes todas las que te hagan falta.

Que mi falda no sea una frontera.

Que tus dedos recorran mi espalda.

Que me dejen sin habla tus besos.

Que no pesen más los recuerdos.

Que pierdas de vista los miedos.

Que me lleven los demonios y estalle el universo… si no nos vemos.

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In-descifrable

10 noviembre, 2012

Ella es la cara y la cruz,

la pasión austera.

La conformista rebelde,

la arena y la cal,

el reflejo ausente de la sombra ajena.

Ella es contradicción segura,

inconstancia latente,

la locura más cuerda.

Ella es ella.

Y quien quiera entender y pueda, que entienda.

Y el que no, puestos a querer, que la sienta. 

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Es-tú-pido

7 noviembre, 2012

Todas las estupideces.

Como echarte de menos justo cuando te giras para besarme en la puerta y despedirnos o como sonreír cada vez que pienso que voy a verte. O que imagino tus labios, o tus ojos, o tu lengua…

Como buscarte ansiosa entre la gente si intuyo que podrías estar en ese local, escondido en alguna parte. Como que deje de existir el universo si me miras. O me hablas, o sonríes o me tocas…

Como las veces que miro el reloj esperando impaciente que llegue la hora. Como los nervios que me comen en los minutos que pasan desde que quedamos hasta que apareces. O te vas, o te pierdo o me pierdes…

Como los roces inconscientes e inocentes de nuestros cuerpos. Como las conversaciones que surgen sin quererlo. O queriéndolo, o consciente, o queriéndote…

Como todo lo que no tienen importancia, hasta que la tiene.

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Vi-ve

5 noviembre, 2012

Echar de menos hasta que duelan los años.

Besar hasta que quemen los labios.

Sentir hasta que fundan las pieles.

Amar hasta perder la cabeza.

Llorar hasta ahogarse en lágrimas.

Gritar hasta perder el sentido.

Correr hasta caer rendido.

Bailar hasta que pesen las piernas.

Buscar hasta encontrar certezas.

Preguntarse hasta encontrar respuesta.

Mirar hasta quedarnos ciegos.

Cantar hasta quedarnos mudos.

Vivir. A toda velocidad. A cualquier precio.