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Des-control

15 febrero, 2012

Aunque no lo diga, aunque lo ignore… toda mujer necesita, cada cierto tiempo, sentirse deseada. Y la lujuria se reflejaba en los ojos de él cuando la miraba.

Ella temblaba de placer con cada roce de su piel y cada gemido. Recorrió con sus manos su espalda y lo apretó contra su pecho. En medio de mordiscos y besos preguntó.

– ¿Sigues con ella?

– Si. – casi sin dejar de besarla respondió.

– ¡Joder!-. Gritó enfadada, aunque no sabía si con ella por preguntar o por la respuesta de él.

– ¿Qué pasa?- masculló confundido.

Y mientras él hablaba ella en su mente repasaba cada cicatriz del corazón y contaba los días que hacían que nadie la besaba.

En medio de la confusión y casi sin mediar palabra volvió a agarrar su cuello y a jugar con su lengua en la garganta y a perderse en su edredón.

– Voy a hacer las cosas mal por una noche- pensó.

Y se dejó el romanticismo entre las sábanas del que con ella a su novia engañaba. 

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