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In-sensible

13 febrero, 2012

No envidio los 14 de febrero. Ni las rosas rojas, los bombones, las cenas románticas o los osos de peluche. La esencia del romanticismo no se esconde en días señalados, ni en colores, ni en tarjetas.

Envidio las miradas furtivas. El brillo en los ojos. Las sonrisas a medias.

Envidio las manos que juegan, desesperadas, a buscar el contacto de otra piel bajo la mesa.

Envidio los, nada incómodos, silencios.

Envidio las miradas entrelazadas que lo dicen todo.

Envidio los entrelazados labios que no necesitan decir nada.

Envidio la seguridad de un abrazo y la calidez de compartir la cama.

Envidio los besos ajenos. ¡Eso!

Sobre todo, envidio los besos.

 

Ya lo decía Anna en el círculo polar, “yo también quiero estar enamorada”.

 

Lunademediatarde

 

P.D.: (Enhorabuena, que conste, a los agraciados).

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