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Pre-parada

14 enero, 2012

Cuando te parten el corazón pasas por tres etapas que están marcadas por tres días.

Día 1. La idealización. Esta etapa comienza en el mismo instante en que te dejan. Te aferras a los recuerdos positivos; a todo lo bueno que pasó entre vosotros. Sólo puedes recordar sus caricias, su olor, el tacto de su pelo, lo suave y dulce de sus labios. En tu mente sólo quedan recuerdos de los detalles que tuvo contigo o de los momentos especiales que marcaron vuestra relación. Idealizas a la persona y eres feliz con su recuerdo, pero te sientes desgraciado por no tenerla contigo. Te eriges culpable de la ruptura (sea o no cierto). Tu autoestima cae en picado y sientes que no eres suficiente, ni especial, ni valioso.

Día 2. La revelación. No importa las veces que te digan tus amigos que es posible que no fueras capaz de ver sus defectos pero que, desde luego, los tenía. No importa las veces que hayan pasado por tu cabeza los momentos en que te sentiste incomoda o la sensación de vacío cuando él no correspondía algún gesto. No importa, porque durante la fase de idealización habrás enterrado todos esos pensamientos y serás absolutamente incapaz de verlo. Hasta que lo ves.

No se trata de lo repetitivos que puedan ser tus amigos o tu subconsciente. Un día te das cuenta de que las cosas no iban tan bien como te empeñabas en creer. Simplemente habías estado cegada por la necesidad de estar bien con esa persona. Y vuelves a sentirte desgraciado y estúpido por haber estado triste por alguien que no sentía lo mismo que tú. Pero aún así, le echas de menos.

Día 3. El renacer. Cuando has dejado de idealizar a la persona con quien compartiste algún tiempo en tu vida. Cuando te das cuenta de que no todo era tan bonito como pensabas. Y aunque realmente lo fuera, lo cierto es que te da igual. Ese día, dejas de echarle de menos. Pero entonces, sientes miedo. Miedo porque no quieres volver a pasar por lo mismo. Miedo de a dar de nuevo a alguien todo cuanto tienes a cambio de nada. Pero también miedo porque nunca llegue a haber nadie por quien merezca la pena arriesgar. Y te enfadas, con él, con Cupido, con el universo, con Dios o quien haga falta.

Y crees que nunca vas a estar preparada. Hasta que un día, lo estás. (Día 4)

Lunademediatarde

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2 comentarios

  1. No se cuantas veces habré pasado por eso, pero el cuarto dia siempre ha llegado. Enhorabuena por tu blog. Tienes mucho talento (Y como le comentaba a Sara dos ojazos increíbles en primer plano). Un saludo desde Florencia

    Antonio


    • ¡¡¡Muchísimas gracias!!! De corazón. Para mí no hay mayor placer que que toméis vuestro tiempo para leerme y si encima te gusta ni te cuento 🙂



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