h1

I-rracional.

13 noviembre, 2010

Cuando estas sólo después de que te hayan roto el corazón (una o varias veces, eso no importa) desarrollas tus propias teorías. Tus propias teorías acerca de cómo superar el dolor, de cómo ser capaz de seguir adelante sin tener la necesidad imperiosa de llenar ese vacío, de cómo en realidad no es tan difícil ni tan duro estar sólo y como eres feliz así ya que no necesitas a nadie. Pero no te las crees.

No te las crees porque en realidad no estás dispuesto a creértelas, no quieres hacerlo. Porque hacerlo significa renunciar a lo que tu corazón anhela. Y el corazón es muy difícil, sino imposible, de engañar.  Porque hay cosas que no puedes evitar, y compartir la vida con alguien es algo con lo que siempre soñamos. Que alguien nos quiera por lo que somos es algo que necesitamos.  Y sabes lo que buscar a alguien, que no sabes quién es ni donde se ha escondido significa… Sabes lo que duele equivocarse de persona.  Pero aún así, no te importa todo eso, lo cambias todo sólo por ese instante de felicidad en que crees haberla encontrado.

Sin embargo, ocurre que un día, en medio de una de esas absurdas disertaciones sobre la soledad, el destino, el amor y todo ese rollo; te lo crees. Te crees tus teorías. De verdad, no dudas, lo sientes. De pronto te das cuenta de que realmente no es tan malo estar sólo. Piensas que centrarte en tus amigos, tu familia y tu trabajo no puede estar tan mal. Crees de veras que hay alguien ahí fuera pero no te desespera el encontrarlo. Te lo crees.

Y entonces ocurre. Así, sin darte cuenta y casi sin pensarlo. Todos los esquemas, las teorías, los razonamientos. Todos los porqués, las corazas, las excusas, los pretextos… Desaparecen. La lógica aplastante, la racionalidad, se convierten en estupidez. Y no puedes evitarlo, por mucho que quieras, no puedes. Te pierdes en ese estúpido instante de felicidad en que crees haber encontrado a esa persona y olvidas todo lo demás, te entregas del modo más irracional que existe a lo que venga, tal como venga y acabe cuándo y cómo acabe. Porque aunque todos necesitamos finales felices, a veces lo importante no es el final.

Lunademediatarde.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: